¿Las inmobiliarias son una buena opción a la hora de vender o arrendar un inmueble?

Ciertamente este tipo de empresas se ha mantenido en el tiempo y se promocionan como una opción viable para aquellas personas que quieren vender o arrendar un inmueble pero que no desean pasar por todos los procesos que ese trámite conlleva. Al consultar varias páginas web referentes a las inmobiliarias, todas coinciden en que es la mejor opción y las razones que dan para elegirlos son básicamente las mismas, colocando a la oportunidad de realizar el trámite por cuenta propia en un proceso tedioso. La idea del presente escrito no es abogar por una opción u otra, simplemente se quiere plasmar ciertas consideraciones para que el lector decida cuál trámite le es más favorable.   Antes de exponer las alternativas que da cada opción, es menester desarrollar un poco lo que se entiende por inmobiliarias y así tener una noción más clara sobre el tema.

Se puede entender a una inmobiliaria como aquella entidad privada que crea una interacción entre dos o más personas interesadas en un fin común, es decir, la venta o el arriendo de un inmueble. El objetivo es mediar entre el propietario y el interesado en comercializar el inmueble, procurando concretar el trámite de la forma más eficaz y satisfactoriamente posible para las partes. Una inmobiliaria también puede estar dedicada a la administración de viviendas, la construcción de edificios o condominios además de los servicios de gestoría o consultoría, para ello empleará las herramientas, métodos y técnicas de comercialización necesarias para cumplir su labor.

Ahora bien, si decide hacer el proceso por cuenta propia, debe tener claro que tendrá que contar con tiempo disponible para mostrar el inmueble y saber cuáles son los requisitos que le solicitara a los interesados, como regla general estos pueden ser: una certificación laboral, los extractos bancarios de los últimos tres meses y los codeudores con o sin finca raíz, además, debe plantearse la opción de un seguro de arrendamiento para garantizar que al finalizar el tiempo del contrato le regresen su inmueble en las mismas condiciones en que fue entregado.

En cambio, si la opción es una inmobiliaria, por lo general los documentos que le solicitan al propietario son: el certificado de libertad del inmueble, fotocopia de la cédula de ciudadanía, fotocopia del último recibo de pago de impuesto predial y de los últimos recibos de servicios públicos cancelados, fotocopia del Registro Único Tributario (RUT), copia de las escrituras del inmueble, paz y salvo de la administración del edificio o conjunto. Tenga en cuenta, que todo lo concerniente al estudio y la recepción de los interesados y de los recaudos, así como la exhibición del inmueble, corre por cuenta de la inmobiliaria.

Con respecto a los puntos a favor de realizar el trámite por cuenta propia, el primero que surge es el no tener que pagar las comisiones que generan los servicios prestados por la inmobiliaria cuyos costos pueden variar en razón de la entidad que se escoja, otro punto viene dado por las malas experiencias que algunos clientes han pasado con las inmobiliarias, que si bien nunca es ni será una constante entre esas entidades, si han habido casos aislados y esporádicos donde el cliente llega a tener la sensación de que el trato brindado es mecanizado ya que solo buscan cerrar el negocio sin primero entender sus necesidades o requerimientos. Evitar la incertidumbre que genera el no saber por cual inmobiliaria decidirse, es otro punto a favor, ya que se han suscitado casos de estafa por contratar inmobiliarias que no tienen experiencia comprobada o porque simplemente son personas que utilizan esa fachada para aprovecharse de la necesidad y de la buena fe de los clientes.

Las inmobiliarias también tienen sus puntos a favor, a saber: la asesoría profesional que le pueden brindar a los dueños, la selección de clientes con previa aprobación de una aseguradora, la verificarán de los posibles antecedentes judiciales tanto del propietario como del comprador o arrendatario en potencia, un control del inmueble mediante visitas programadas que permitan una mejor promoción, un inventario al inicio y finalización del contrato y el garante de que recibirás el dinero de la renta, así tu inquilino pague o no el dinero.

Es de destacar, que el desarrollo de cada una de las anteriores actividades eventualmente se puede generar algún problema con la inmobiliaria, de tener algún inconveniente con una inmobiliaria se recomienda consultar la Ley 820 de 2003, ya que esta rige en el caso de bienes raíces destinados a vivienda urbana de su propiedad o de terceros, o a labores de intermediación comercial entre arrendadores y arrendatarios. De la inspección, control y vigilancia se encarga la Alcaldía, ante la cual se puede formular la queja respectiva.

Por vía administrativa, la competencia para conocer de los excesos o irregularidades de las inmobiliarias está en cabeza de las autoridades locales y para el caso de Bogotá, la oficina de Subdirección de Investigaciones y Control de Vivienda adscrita a la Secretaría del Hábitat, es la encargada del control de vivienda.

Adicionalmente, se cuenta con La Federación Colombiana de Lonjas de Propiedad Raíz (Fedelonjas), que es el ente que agremia a los inmobiliarios de diferentes ciudades del país. Y, la Cámara Nacional Inmobiliaria (CNIn), que entre otras funciones, está la de representar al pequeño y mediano inmobiliario, ante los entes gubernamentales. Tanto Fedelonjas como la CNIn, con el fin de contribuir al desarrollo sostenible de las inmobiliarias en el país, se suscribieron a un código de conducta creado por diferentes actores del sector inmobiliario, donde se define el accionar de las agencias inmobiliarias a través de principios éticos y de competencia que son necesarios para el crecimiento sostenible del mercado de arrendamientos y ventas de inmuebles en el país.

Para concluir, si se decide por los servicios de una inmobiliaria, tenga en cuenta estas pequeñas observaciones:

.- Verificar la trayectoria de la inmobiliaria y cómo ha sido la experiencia de otros clientes con ella.

.- Constatar que está afiliada a la Lonja, porque de haber algún tipo de dificultad con la inmobiliaria se puede acudir al gremio para solucionar rápidamente las diferencias.

.- Verificar si tiene la capacidad para brindar una asesoría integral en cuanto a precios, contratos y requisitos.

.- Procurar que la inmobiliaria le otorgue la posibilidad de asegurarlo, en caso de que el arrendatario incumpla con un pago.

.- Por último, tener claridad sobre los compromisos y derechos que se van a adquirir con la contratación.